Septiembre nunca es un mes neutral: es la encrucijada entre el final del verano y la caída en la oscuridad. Pero este año, el impacto se amplifica. Estamos en el Año 9, un ciclo de cierre y despojo, y el 9 de septiembre activa un portal 9.9.9: una triple vibración de cierre, liberación y verdad al descubierto.
El 9 es la cosecha y la quema. Es el momento de cosechar lo sembrado y de aceptar quemar los campos agotados. Es violento porque es necesario. Este portal no perdona los compromisos débiles. Te pide que decidas, que cortes, que termines. No mañana, ni el año que viene: ahora.
En numerología, cada mes tiene su propia vibración. Para septiembre de 2025:
“este mes vibra en frecuencia 9, pero al sumarlo con el año 2025 obtenemos el número 18, que funciona como un puente entre la culminación y el inicio”.
Se trata de un tiempo de síntesis, cierre de procesos y preparación para nuevos comienzos.
La doble vibración del 9 y la clave del número 18
La energía principal de este septiembre se consolida en el número 18, un número que emerge de la suma del mes (9) y del año 2025, cuya reducción (2+0+2+5) también da 9.
“El número 18 te invita a mirar hacia atrás con compasión y a proyectar hacia adelante”,Esta frecuencia combina el 1, que impulsa a la iniciativa, con el 8, que pide autoridad y equilibrio. Es un mes para tomar decisiones importantes, sin apuro, priorizando la claridad.
Uno de los aspectos más importantes de la energía del 18 es la necesidad de trabajar el discernimiento.
La energía principal de este septiembre se consolida en el número 18.
Uno de los aspectos más importantes de la energía del 18 es la necesidad de trabajar el discernimiento. El mes nos pide "poner luz a lo que estaba velado": "Muchas veces, quedamos enredados en procesos emocionales que no nos pertenecen, heredados de nuestro entorno primario (mamá, papá, etc.). Pero este mes va de frente con la disolución de lo que no nos pertenece. Con valentía, lo mejor será soltar lo vencido, terminar de reestructurar criterios existenciales y darle para adelante sin mirar atrás".
Desde la numerología pitagórica, el 18 se conoce como "El crepúsculo de la Luna" y está fuertemente vinculado con la manifestación y la abundancia. Sin embargo, trae una condición clara: "Solo podés manifestar si dejás de aferrarte al pasado"
El número 1 del 18 impulsa la iniciativa para nuevos comienzos, mientras que el 8 exige que lo hagamos con autoridad y equilibrio, aconsejando "tomar decisiones importantes, pero sin precipitarse".
La doble energía del 9 en este mes potencia la sensibilidad y la percepción, haciéndonos más intuitivos. Que se nos invita a "prestar atención a tus sueños, a las señales que te da el universo y a tu voz interior", ya que "la intuición será tu mejor guía en este mes de transición.
Es un período para preparar el terreno, sembrar las semillas de nuestras intenciones futuras y visualizar lo que queremos manifestar en el próximo ciclo.
Septiembre de 2025, con su profunda vibración numerológica, ofrece una oportunidad para cerrar capítulos, sanar y proyectar un futuro pleno. La clave, radica en la valentía para soltar y la sabiduría para discernir.
Hoy la Luna, en su fase gibosa menguante, recorre el signo de Aries y forma un trígono ardiente con Venus en Leo. Dos diosas se miran desde el fuego: la Luna, con su intuición silente, y Venus, con su deseo de gozo y autenticidad. Es una danza entre la pasión y el desprendimiento. Porque aunque estos signos nos invitan al impulso y la acción, la energía menguante nos dirige hacia dentro, hacia una limpieza profunda: física, energética y emocional.Es momento de soltar lo que duele, lo que aprieta, lo que te obliga a encajar en ambientes que ya no te nutren, que te agotan y te apagan. Romper con la inercia, con los automatismos heredados, con los patrones sociales, culturales y familiares que ya no hablan tu idioma interior. Este tránsito nos guía a deshacer la antigua narración y escribir una historia más fiel, más honesta, más tuya.
No desde el deber, sino desde el deseo. Desde el fuego que no consume, sino que libera y transforma.
Así que, en lugar de sufrir, toma la iniciativa. Declara tus muertes simbólicas, agradece lo que debe irse y haz espacio.
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