Seguramente no podrás explorar siempre que quieras, las circunstancias en un momento dado pueden no resultar propicias.
Explora siempre que puedas y, cuando no puedas, experimenta conscientemente: acostúmbrate a tomar consciencia de lo que sientes física, emocional, intelectualmente, y de cómo actúas en consecuencia.
El poder del pensamiento parece enorme. ¿Sabes cómo detenerlo? Simplemente date cuenta de lo que estás pensando, sin analizarlo. Tampoco ‘lo observes’; esto no tiene nada que ver con eso tan manido del observador.
Por ejemplo: “Estoy pensando que quiere traicionarme”,
“Estoy pensando que debo ayudarle”,
"Estoy pensando que siento temor a que le hagan daño”,
"Estoy pensando que se están riendo de mí”, etc.
No hagas nada con eso, solo, en lugar de centrarnos en pensamientos catastróficos, es mucho más beneficioso contemplar todos los posibles resultados.
Las cosas también puede salir bien, ¿no es así? Una estrategia para desmontar este tipo de pensamiento es la búsqueda de pruebas: “¿qué evidencias tengo de que todo saldrá de la peor forma posible?, ¿en qué me baso para llegar a esa conclusión?”.
Al final somos capaces de darle la vuelta, así que prueba y
DALE LA VUELTA

Comentarios
Publicar un comentario